24 de febrero de 2007

panna cotta

He tardado años en probar esta delicia, confieso que cada vez que iba a un restaurante italiano y en la carta de postres leía “PANNA COTTA” pensaba que sería un trozo de panettone acompañado con alguna crema o licor. El caso es que nunca me decidía a probarlo, hasta que un día leía un artículo en una revista de cocina dónde alguien pedía que le explicaran como se hacía ese delicioso postre que siempre pedía en restaurantes italianos.

Era tan sencillo que me faltó tiempo para hacerlo y darme cuenta de lo que me había perdido por no saber traducir “PANNA COTTA” tan simple como “NATA COCIDA”.

Ingredientes (4 personas):

- ½ l de nata líquida
- 3 hojas de gelatina (6 g)
- 80 g de azúcar
- 1 vaina de vainilla

Remojar la gelatina 5’ en agua fría.


nata y vainilla


Poner la nata con el azúcar, las semillas de la vainilla más su vaina, llevar a ebullición, retirar y dejar infusionar un par de minutos. Retirar la vaina.


frutos y azucar


Añadir la gelatina bien escurrida del agua y remover hasta que esté bien disuelta.

Poner en moldes individuales o en uno grande y dejar enfriar un mínimo de 3 horas en nevera.


moldes


También se le puede añadir, una copita de ron o de algún licor de café, en este caso añadir ½ hoja más de gelatina.

Para desmoldar más fácilmente, meter la base del molde sobre agua caliente unos segundos.


emplatado


Servir con:

1- Fresones y arándanos hervidos unos minutos con una pizca de agua y azúcar (o frutos del bosque).
2- Fruta fresca picadita
3- Caramelo líquido
4- Chocolate fundido

Yo la sirvo con una crema de frutos del bosque con arándanos y frambuesas que trituro y paso por un colador para que quede muy fina.

Es tan sencilla que hasta mi amiga “Rosi” será capaz de hacerla.

19 de febrero de 2007

sopa de trucha

- 2 truchas
- 1 cebolla
- 1 manojito de perejil
- 1 hoja de laurel
- un chorro de aceite
- 1 vasito de tomate frito (mejor natural)
- 1 vasito de vino blanco
- 2 huevos cocidos y picaditos
- 1 litro de agua y sal


Poner a hervir el agua con la sal, la cebolla, el laurel, el perejil y el chorrito de aceite. Dejar cocer unos 10'.

Ahora añadir las dos truchas y dejar cocer todo junto otros 3' ó 4'.

Sacar las truchas, limpiar bien de piel y espinas y desmenuzar la carne. Colar el caldo de cocción y añadir el tomate frito, el vino, el huevo duro picadito y la carne de la trucha, dejar cocer todo unos minutos y rectificar de sal si fuera necesario.

Es sencilla, económica y además está muy rica.

15 de febrero de 2007

HEMC #8: muslos de pollo con dátiles



Ingredientes:

- 12 muslos de pollo sin pellejo (4 personas)
- Dátiles dulces 16 (extraordinarios los sálomon)
- Pasas una cuchara sopera por persona
- 4 dientes de ajo, picados o en láminas
- el zumo de un limón
- 4 cebollas cortadas en juliana
- Un buen chorro de aceite.


Poner la cebolla a pochar con aceite, cuando esté pochadita cubrir con ella el fondo de una fuente de horno, colocar encima los muslos de pollo ya con su sal.

ingredientes


Poner los dátiles, las pasas, los ajos y el zumo de limón por encima. Añadir un buen chorro de aceite y meter al horno a 180º, el tiempo depende del horno.

pollo con dátiles

Es muy sencilla y sorprende su sabor.

14 de febrero de 2007

morcillo recuperado

Hace ya tiempo, Gonzálo Sol pedía en su programa "Comer, charlar y beber" en Radio Intereconomía, recetas de familia, las que hacía las abuelas, las madres... Y yo le envié una que sigo cocinando cada vez que utilizo morcillo para algún caldo.

Escribo la carta tal y como la envié.
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Después de mucho pensar que nombre darle a esta receta he decidido que MORCILLO RECUPERADO queda gracioso.

Quizás sea esta receta que os envío la que más recuerdos me trae de cuando era niña, como me gustaba hacer los deberes del colegio sentada en la mesa de la cocina viendo como mi madre hacia maravillas con los restos de otras comidas, croquetas, canelones, flanes de pan duro, y por supuesto su morcillo recuperado.

En casa, como buenos gallegos, se comía caldo un día sí y otro también. Mi madre para hacer un buen caldo donde hacer el “caldo” (pote), ponía a cocer un buen trozo de morcillo (1 k), un trozo de codillo (1/2 k), 2 ó 3 huesos de ternera, tocino (1/4 k) y sal. Todo esto, después de una larga cocción, se retiraba para dejar un caldo limpio, pero no voy a contaros como hacía el mejor caldo del mundo (para mí lo era), sino como recuperaba aquella carne de morcillo sin ninguna sustancia y que después al día siguiente nos sabía a gloria bendita.

Pongo todos los ingredientes anteriores con abundante agua fría en una olla y lo cuezo hasta que todos los sabores se quedan en el agua –ya caldo-.

Cuando todo está bien cocido (el tiempo de cocción dependerá del tipo de olla que se utilice) recupero el morcillo, lo limpio si es que tiene algún resto feo y lo dejo enfriar en la nevera, después, o al día siguiente lo corto en rodajas gruesas y lo pongo en una cazuela a la que añado 9 ó 10 dientes de ajo pelados, un buen vaso de aceite virgen extra, un vaso de caldo de su cocción y una cuchara de pimentón dulce. Lo dejo cocer un buen rato, 30 ó 40 minutos a fuego muy lento.

Lo sirvo bien caliente acompañado por patatas hervidas en agua con cebolla, perejil, sal, 1 tomate y un chorrito de aceite.

Espero que os guste este plato que sin ser de lujo está de lujo.
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Todavía, cuando lo recuerdo me siento "orgullosa" de haber oído leer mi carta por la radio, ya que tuve la suerte de ser la ganadora esa semana y me enviaron una caja de 6 botellas de vino.
Pero lo mejor y más divertido fue que Gonzálo Sol me invito a ir a su programa fue una experiencia que todavía hoy no he olvidado.


Sigo escuchando su programa todos los sábados (a las 13,00h).


También debo decir que mi receta fue una de las 3 finalistas pero no pudo contra una langosta (no recuerdo el nombre de la receta) que envió alguien de Asturias.

8 de febrero de 2007

¿Sobras de cordero asado?

No me gusta el cordero recalentado, y me había sobrado casi una pierna, abrí la nevera y tenía 3 berenjenas, 1 puerro, 1 cebolla y un pimiento verde.

Pique las verduras y con un diente de ajo lo poche con aceite de oliva muy, muy despacito.

Mientras, en el horno asé las berenjenas abiertas a la mitad y con unos cortes en cuadrado sobre la carne, el tiempo como siempre depende del horno, la temperatura 180º-200º. Cuando estaban bien asaditas extraje la carne y bien picada la añadí al sofrito anterior.

Piqué en trocitos pequeños la carne de cordero, previamente deshuesada, y un poco de jamón serrano, lo mezcle con las verduras, añadí una cuchara de harina removiendo bien toda la mezcla, añadí un brick pequeño de nata líquida y lo dejé cocer todo junto a fuego lento durante más o menos 10'.

Pasé la farsa a un plato y cuando estuvo templada rellene las berenjenas.

Como no me hacían falta las he congelado -por separado- y así sólo tendré que sacar del congelador las que necesite. Dejar que se descongelen antes de cubrirlas con abundante queso rallado (a mi me gusta usar de Mahón) y dejar que se gratinen al horno.

Buen provecho, me encantan las berenjenas rellenas.

5 de febrero de 2007

Una pizza que no es pizza

No tenía pan suficiente para la cena y entonces se me ocurrió, desmenucé las 4 rebanadas de pan de molde que tenía en casa más un pico de pan de la comida, lo remojé bien en leche, lo escurrí y le añadí un par de huevos batidos.

Entonces cubrí con papel la bandeja del horno (se entiende que me refiero a papel de horno) y lo puse a 200º hasta que estuvo cocido y doradito.

Después lo cubrí con tomate frito bien extendido, un poco de orégano, queso, jamón cocido y un chorrillo de aceite, lo volví a meter al horno a la misma temperatura hasta que tuvo pinta de pizza auténtica.

Realmente cenamos pizza puding.

3 de febrero de 2007

En mis recuerdos, mi primer guiso

Arroz con leche, una de mis pasiones en la dulcería, que mi madre bordaba y aunque era un postre de diario ella lo hacía siempre de domingo.

Cuando me quedaba sola en casa, siempre me encerrada en la cocina (era una cuestión de miedos), además ponía detrás de la puerta la tabla de la plancha, la mesa y todo lo que estuviera a mano. Bien, el caso es que como siempre se quedaba la cocina de carbón encendida, me procuraba un recipiente pequeño con algo de agua y leche dónde ponía a cocer un puñadito de arroz con azúcar y unos polvillos -que a mi me parecían mágicos- porque le daba un sabor diferente, hoy estoy segura que era vainilla en polvo.

El caso es que siempre me lo comía duro como un pedernal, tenía que evitar que me pillaran haciendo una de las mias en la cocina.