30 de noviembre de 2008

Pasta-galletas de mascarpone

Un detalle

Una receta de archivo, bueno de septiembre, pero es que hoy acabo de llegar de Valdemanco, de mi curso de embutidos y patés artesanos que me ha tenido ocupada todo el sábado y todo el domingo.En unos días ya os contaré más cositas, ahora las pasta-galletas.

En mis vacaciones preparé unas pasta-galletas que he decidido llamar de mascarpone, es fácil entender el porqué de este nombre.

Una tarrina de mascarpone a punto de caducar y nada previsto a la vista para otra aplicación, así que fue a parar a un cuenco y me limité a ir añadiendo ingredientes, el resultado fue bastante aceptable o mejor dicho, muy rico. Como es habitual en mí no apunté las cantidades de nada y si me descuido casi no era capaz de recordar que les añadí.

Mi hija se empeñó en que lo apuntara antes de olvidarlo del todo, y eso hice, creo que no se me olvidó ningún ingrediente, lo que probablemente haya variado sean las cantidades de la primera vez. El sabor es exactamente igual, creo que estas han quedado más esponjosas, lo que me hace pensar que las otras llevaban algo más de harina,

Es una pasta-galleta de esas que te puedes comer a cualquier hora del día y siempre más de una.

Ingredientes, más o menos:

- 1 tarrina de mascarpone
- ½ bote de leche condensada
- 2 cucharadas de azúcar glas
- 1 cucharita onerosa de levadura en polvo
- 1 huevo
- 1 cucharada de mantequilla punto pomada
-1 cucharita de vainilla líquida
- 5 cucharadas de harina


Los ingredientes

Primero mezclé el queso, el azúcar, la vainilla, el huevo y lo batí hasta dejarlo muy cremoso.

La mezcla La mantequilla

Añado la mantequilla líquida y la harina y sigo mezclando hasta que no quede ningún grumo.

En moldes magdalenaLas galletas sobre papel

Pasé la mezcla a una manga pastelera y fuí rellenando algunos moldes, el resto lo puse directamente sobre una placa cubierta con papel y listos para hornear. El tiempo de cocción dependerá de cada horno, pero necesitan poco tiempo a una temperatura de 180º.

Las de los moldes no suben como si fuera una magdalena, es más, pareces hechas con otra pasta, pero resulta igualmente ricas. Las que han ido sobre la placa quedan muy planitas, lo que facilita comerte siempre más de una.

Las no magdalenas

Las pasta-galletas

Creo que os gustarán, estoy convencida, lástima que hoy que vengo con "mono de dulce" no hay una que echarme a la boca.

23 de noviembre de 2008

Es tiempo de membrillos

Un detalle

La receta de hoy casi no es una receta, su elaboración requiere un esfuerzo tan pequeño que no se muy bien como calificarla. Hacia tiempo que no preparaba los membrillos de esta forma pero hace unos días Aurora, una compañera de trabajo me preguntó si quería membrillos de esos absolutamente naturales, de los suyos, completamente ecológicos y me faltó tiempo para decir que sí, faltaría más.

Estuve pensando hacer carne de membrillo, pero me daba una pereza tremenda estar pendiente tanto tiempo de ellos y encima esquivando las gotas ardientes que salen de las explosiones de los cráteres volcánicos que se forman cuando están casi en su punto, y queman, vaya si queman, lo digo por pura experiencia.

Por lo que decidí asarlos, hacía años que no los preparaba de este modo, creo que es la forma más rica de saborear los membrillos. Al no llevar en su preparación demasiada azúcar les hace conserva al final ese punto natural de acidez que resulta delicioso.

Ingredientes sencillísimos:

- Membrillos
- Azúcar
- Agua
- Nata montada


Cubrir con azucar

Teniendo en cuenta lo duro que es el centro del membrillo siempre los corto en cuatro trozos, así me resulta más fácil pelarlos y quitar las pepitas además de esa especie de coraza que las rodean.

Bien asados

Los pongo en una fuente de horno, los cubro con azúcar, un chorrito de agua y al horno, a unos 180º más o menos hasta que estén bien tiernos. No hace falta darles la vuelta, el membrillo al contrario que las manzanas no se deshacen, sólo hay que controlar que no se quemen.

El emplatado

Para servirlos les he dado unos cortes como si fueran el hermano pobre de un abanico, los he acompañado con un poco de nata montada y han hecho una pareja estupenda, se han mezclado perfectamente los dos sabores, por encima un poco del jugo del asado y un ligero toque de sirope de arce.

Si no habéis probado de esta forma los membrillos es el momento de hacerlo, creo que os va a sorprender y más de uno repetirá, y si no tenéis la suerte de tener a una Aurora a quien darle las gracias entre vuestra amistades... siempre nos quedará un buen frutero.

16 de noviembre de 2008

HEMEC # 27 Canelones segundones

Un detalle

El viernes por la noche dejé fuera del congelador algunos ingredientes con los que tenía pensado preparar unos canelones el sábado.

Y así fue, empecé la preparación del relleno, rellené los canelones, hice mi tomate frito, la salsa de queso, todo listo. Pero una vez más, hay restos ¡Me sobraban láminas de pasta! ¿Tirarlas? Esa palabra es siempre el último recurso para cualquier tipo de sobras en esta casa.

Y como siempre empieza la ruleta de ingredientes para rellenarlos, tenía que ser algo en lo que no tuviera que perder mucho tiempo, que no necesitara ni sofritos ni nada parecido y ¿Dónde buscar? Como no, en el “fondo de nevera”, que haría yo sin él.

Como el resultado ha sido decente he preferido contaros estos últimos, los primeros en unos días. Por mérito propio merecen ser compartidos, pero estos segundones pasarán a formar parte de este HMEC27, aunque hoy estén dedicados muy especialmente a josemari ¡Va por usted!

Los ingredientes:

- Pasta para canelones
- Salmón ahumado
- Nueces picadas
- Queso cremoso
- Mermelada, esta de melocotón
- Huevos para rebozar

El relleno

Sobre un paño de cocina bien limpio pongo a descansan las placas de pasta, sobre cada una de ellas una lámina de salmón ahumado, encima un saludo de queso cremoso con una lluvia de nueces picadas, no demasiado pero quiero que se noten, y por último una nota de dulzor, mermelada, la justa, no es un postre.

Su rebozado

Los enrollo con mimo y los dejo en el frigo hasta que estén bien fríos, lo que facilitará mucho su pase por el huevo batido para freírlos en aceite bien caliente, pero a fuego no demasiado fuerte.

El emplatado

Y sin más a servir acompañados por un poco de salsa de queso y una cucharada generosa de tomate confitado con romero, por encima, un chorrito del aceite dónde se hicieron los tomates.

Los primeros merecen la pena aunque solo sea por ver la foto de los ingredientes donde queda reflejada la luz maravillosa de Madrid que entraba en ese momento por mi ventana, a lo mejor exagero, pero a mi me pareció una luz increíble.

9 de noviembre de 2008

Caldo gallego de fréjoles

Un detalle

Os diré que tenía en el congelador los fréjoles desde Mayo, que los había comprado en el mercado de Santiago, que después de limpiarlos y a punto de cocerlos con unas patatas decidí congelarlos… ¿Por qué?

Simplemente decidí conservarlos para hacer un caldo de fréjoles cuando llegaran los primeros fríos, bueno los primeros frescos, porque aquí en los madriles frío lo que se dice frío aún está por llegar, espero.

Y con los primeros frescos me animé a preparar un plato caliente.

Este plato tan típico gallego se comía en mi casa casi a diario, al faltar mi padre, Mami dejó de prepararlo esas dos veces por semana como mínimo. Tanto a mis hermanos como a mí nos encantaba, aunque cada uno teníamos nuestro preferido, de nabizas o grelos, de repollo, de fréjoles o de berza.

Creo que el de nabizas es mi preferido, pero aquí en Madrid es casi impensable encontrarlas vestidas con sus florecillas amarillas antes de convertirse en los tan conocidos grelos, aunque realmente es la misma verdura me gusta más antes de su puesta de largo.

En mi casa el caldo se sigue haciendo igual que lo preparaba Mami, partiendo siempre de un buen caldo donde previamente he cocido morcillo, espinazo, tocino con veta, codillo y huesos de caña, todo puesto a cocer en agua fría y con una pizca de sal, hay que tener en cuenta que los huesos de espinazo ya llevan sal incorporada por eso yo siempre los lavo antes de que pasen a formar parte de la fiesta del "pote".

Después de una larga cocción, o una sesión de olla rápida como en este caso, retiro las carnes, cuelo el caldo y lo reservo.

Si este caldo lo preparo con antelación dejo que se enfríe en la nevera y de este modo elimino la mayor parte de la grasa que descansa en la superficie esperando su nuevo destino (la basura).

El caldo desgrasado

Lo normal es añadir a la preparación unas judías blancas, única legumbre que mi hija no soporta, por lo que hoy he decidido utilizar unos garbanzos, pocos, además de:

Los otros ingredientes:

- Más o menos 1 k de fréjoles,
- 3 patatas,
- La parte verde de 3 ó 4 cebolletas (porretas)
- Un trozo de unto (grasa rancia)
- Chorizo
- Los garbanzos ya remojados
- 2 chorizos

Fréjoles

Primero pongo a cocer los garbanzos en el caldo desgrasado, cuando están prácticamente cocidos añado los fréjoles troceados, las patatas peladas en tozos grandes y las porretas muy picaditas, cuando todo empieza a hervir añado el unto y dejo cocer a fuego lento hasta que la verdura está tierna. Unos diez minutos antes de terminar añado los chorizos para que cuezan junto con el caldo.

El unto y las porretas

Retiro el unto y pruebo el punto de sal, con una espumadera voy buscando las patatas que aplasto un poco con un tenedor, cuando digo un poco es un poco, no consiste en hacerlas puré, simplemente en trocitos más pequeños que a la vez consiguen espesar un poquito el caldo.

Finalizada la cocción troceo los chorizos y dejo reposar. Personalmente creo que está más rico de un día para otro, aunque no siempre da tiempo a prepararlo con antelación.

En su pote

No se si eran los fréjoles que falaban galego, o las ganas que ya teníamos de comer un plato caliente después de un largo verano, pero nos supo a comida de domingo en el cielo.

2 de noviembre de 2008

Rabo de ternera en redondo

Un detalle

Mi intención no era que este rabo tuviera este final, pero no me arrepiento de haber llegado a él por casualidad.

Lo tenía preparado como parte de una comida con mis hermanos y no sé porqué razón no llegó a la mesa aquel día, supongo que me pareció que no era necesario, lo malo era que entre semana no comemos en casa y para la cena me parecía demasiado contundente. Tenía dos opciones, congelarlo o guardarlo en la nevera una semana con el riesgo de “perderlo”. Y de pronto surgió una tercera.

Pero para llegar a este rico final primero tengo que estofar el rabo.

Los primeros ingredientes:

- 1 rabo de ternera
- 3 zanahorias
- 2 puerros
- 2 cebolletas
- 1 pimiento verde
- 2 ñoras
-1 hojita de laurel
- 1 clavo
- Perejil
- ½ l de vino tinto
- ½ l de caldo
- Sal, pimienta, un poco de harina y aceite


Algunos ingredientes

Después de salpimentar la carne la enharino y la frío hasta que esté bien dorada.

La carne y su salBIen dorado

En una olla rápida con un poco de aceite pongo todas las verduras y las rehogo unos minutos, pongo la carne y añado el vino que dejo cocer unos minutos para que evapore un poco el alcohol y después el caldo, un poco de sal, el clavo, el laurel y las ñoras bien lavadas y sin sus pepitas. Tapo la olla y lo dejo cocer unos 30’. Retiro la carne a una fuente, trituro la salsa y la paso por un colador para que quede finísima.

Hasta aquí todo marcha según lo previsto, aún no he mezclado la carne con la salsa y como ya se que no se va a comer empiezo a pensar que hacer así que empiezo a deshuesarlo y lo pongo todo sobre un buen trozo de film con el que lo envuelvo dándole forma de chorizo y así pasa al congelador y la salsa en otro recipiente le hace compañía hasta su próxima actuación.

El rulo

Llega otra comida con mis hermanos y me acuerdo del “chorizo” congelado y lo saco pensando como puedo aprovechar aquel montón de carne. Se me ocurrieron varias opciones, pero no veía en ninguna de ellas un final feliz y empecé sobre la marcha a cortar la carne en rodajas con mucho cuidado para que no perdiera la forma redonda tan bonita que tenía tras su cautiverio. Y otra vez ¿Qué hago con esta carne? Si la ponía directamente en la salsa para calentarla seguramente se desharía toda y quedaría bastante impresentable, así que opté por la tercera opción.

Más ingredientes:

- Harina y huevo para rebozar
- 3 puerros
- Un trozo de membrillo
- Aceite para freír

Pasé las rodajas por un poco de harina, poca, por huevo batido y las fui friendo, las reservé sobre papel de cocina.

Rebozado y frito

Para alegrar un poco la salsa anterior que tenía congelada poché bién los puerros, a los que al final añadí el membrillo que mezclé bien hasta que estuvo bien deshecho.

Segunda salsa

Lo trituré en la turmix y lo pasé por el colador para que no tuviera ningún hilillo de los puerros y mezclé las dos salsas.

Mezcla de salsas

Puse la salsa en una cazuela amplia y coloqué encima las rodajas fritas. Como no quería que cociera ya mucho más lo calenté en el horno justo antes de servirlo.

En su salsa

Lo acompañé con una rica ensalada de col (si queréis os cuento otro día como la preparo) que aportaba algo de frescura a una carne tan contundente.

Emplatado


El resultado, para mí, delicioso, espero que os guste.