26 de septiembre de 2010

El calabacín de Ovidia

detalle


Este año no he ido a la fiesta de Petín (mi pueblo), fue el 25 de Julio, y bien que lo siento, pero Moncho y Paqui (hermano y cuñada) si que han tenido esa suerte, y por supuesto han estado con Ovidia y familia. Por cierto, la hija de Loli me dejó un comentario en el escabeche de bonito que hice el año pasado con las enseñanzas, como no, de su abuela y me encantó leerlo, espero que no sea el último.

También han estado con unas primas hermanas, a las que hace años que no veo, y gracias a ellas disfruto de vez en cuando de un tinto de verano con un color que deja el vaso tintado, y puedo asegurar que mi tinto de verano preparado en un vaso de agua lleva, 80% de gaseosa y el resto de ese vino capaz de teñir el más blanco lienzo ¡Pedazo color!.

El caso es que Moncho me pasó un calabacín de Ovidia, y vaya calabacín, no se me ocurrió pesarlo pero rondaría el kilito tirando a lo bajo.

Pensé que tendría demasiadas pipas en su interior pero al abrirlo vi que no eran tantas así que decidí no quitar nada. Lo lavé bien y como tenía una piel tan tersa y bonita se la dejé casi toda, tan solo pelé aquellos rincones con algún rasguño, que no daños. Una vez triturada, la piel, deja como unos puntitos que aportan un tono verdoso a la crema que me gusta.

Con los calores que tenemos no apetece mucho cocinar, y eso ya es raro en mí, pero me negaba a que esa preciosa pieza se estropeara y pensé hacer una crema a pesar del calor. Lo que no quería era hacer demasiados añadidos, quería que fuera de lo más natural, y lo fue.

Ingredientes:

- El calabacín
- 1 patata
- Sal
- Pimienta negra (al gusto)
- Agua y leche, a partes iguales.
- Aceite y una ramita de tomillo
- Guarnición: pan, champiñón y jamón serrano


entero


Hago trozos con el calabacín bien limpio y la patata pelada y lavada y lo pongo en la cazuela, que está en el fuego, con un chorro de aceite. Sofrío unos minutos, y cuando quiere empezar a tomar color añado la sal, la pimienta y una ramita de tomillo.


rehogadopimienta


Es el momento de añadir el agua y la leche, pero que solo lo cubra, y no demasiado, tiene que verse como asoman tanto el calabacín como la patata. Es mejor tener que añadirle algo más de líquido para no perder nada de sabor.


leche y tomillo


Ahora, a triturarlo y pasarlo por un colador o un chino. Pensé que iba a encontrar restos de sus pipas, pero era tan tierno que no ha quedado ni rastro.

Lo he servido con unas mini tostaditas de pan frito, sobre ellas, unos cuadritos de champiñón crujientes y como no, unas tirillas de jamón simplemente pasadas por la sartén para que su grasilla forme parte de este conjunto.


emplatado


¡Dios! Casi es pecado contaros una receta tan sencilla, lo siento, la culpa es del calabacín que, falaba galego y…

19 de septiembre de 2010

El rollo de Arno

detalle

Sí, lo sé, duras son las vueltas ciclistas, como lo es explicar lo que me cuesta volver al día a día, por lo que sin más demora... voy a ello.

Mi amiga Arno hace un rollo con puré de patatas relleno que está espléndido, aunque más de una vez nos reímos por lo que se le esparrama, pero aún desparramado está rico.

En una ocasión le comenté que podía probar a incorporar un par de hojas de gelatina neutra en el puré, y quien dice dos dice tres, la cuestión era probar y ver el resultado.

El caso es que hace unos día estaba yo con una de mis pruebas rosquilleras que llevan una parte de patata, y como es normal en mí, cocí más patatas de las que necesitaba y por supuesto no iba a tirar el resto, pero tampoco estaban en un estado muy decente que digamos para hacer una ensalada o ensaladilla, las pobre quedaron algo rotas después de la cocción, culpa mía no de ellas, pasaron demasiado tiempo en el chup chup del fuego y claro, reventaron.

La cosa estaba clara, puré, y mientras lo preparaba me acordé de la gelatina y pensé ¿por qué no? Vamos a probar.

Visita obligada a la nevera, 2 trocitos de merluza cocida, un huevo duro, un… ¡ningún resto más! Claro que tampoco era cuestión de estropear demasiada comida ya que no sabía como sería el resultado, así que fui añadiendo ingredientes.

Los demás ingredientes:

relleno

Unas aceitunas, unos pepinillos, bonito del norte en aceite de oliva (este rico, rico, de Serrats), como un tazón de mayonesa, y no me acuerdo si añadí algo más pero está claro que unas gambitas o un poco de surimi le habría venido estupendamente, también unos pimientos morrones picaditos, en fin, es un relleno que admite lo que más os guste. Todo esto bien mezclado con el tazón de mayonesa.

Las patatas que sobraron serían unas 2 ó 3, después de pelarlas las pasé por el pasapurés, les añadí sal, mantequilla y un poco de leche caliente donde desleí las 2 hojas de gelatina que tenía en remojo. Dejé que estuviera prácticamente frío.

puré de patatas

Sobre un trapo bien limpio y mojado, pero muy bien escurrido, extendí el puré, sobre él coloqué todo el relleno haciendo que ocupara toda la superficie del puré. Con mucho cuidado fui enrollando como si de un brazo de gitano se tratara. Lo dejé dentro del trapo y en la nevera hasta que estuvo frío del todo.

rellenar puré rollo

Lo pasé a una fuente y lo cubrí con otra mayonesa que preparé con:

- Mayonesa, como medio litro, más o menos.
- 6 buenas anchoas
- 10 aceitunas.

Trituré muy bien las anchoas y las aceitunas y las mezclé con la mayonesa. Para evitar cualquier resto de espinas o pellejos de las aceitunas, lo pasé por un colador grande. Y con esta salsa (riquísima) cubrí bien todo el rollo de puré. Lo adorné un poco y listo.

Que la gelatina funciona es un hecho, que el resultado es bueno ¡tenéis que creerme! Es estupendo y cunde lo que no está en los escritos.

emplatado

¡Ah! Deciros que Arno a veces también le añade mejillones y le aporta un toquecillo muy especial.

Espero que os guste.