27 de diciembre de 2010

No se comen pero ayudan al buen comer

5 libros para pasar muchos buenos ratos

5 libros, mis últimas adquisiciones, o mejor dicho, los últimos títulos que pasan a formar parte de mi biblioteca gastronómica. Una biblioteca que cada día necesita más espacio, espacio que no tengo pero que no impide que cada día me guste más.

Os haré una breve referencia a cada uno de ellos empezando por “Las recetas de mamá”.

17 de noviembre, 19,00h, sala de Ámbito Cultural en el C.C. Serrano de El Corte Inglés, presentación del libro de Ana María Prieto y su hijo, otra joya de la familia.

Es evidente que no podía faltar a este evento por varios motivos. El primero y principal era conocer a Ana personalmente, porque por la red hacía años que nos “entendíamos” perfectamente. Segundo, sabía de la existencia de este precioso proyecto desde principios de año, lo que me hacía desear tener en mis manos un ejemplar.

El ejemplar lo tenía por deseo de Ana, que llegó a casa, lo que facilitó que el tercer deseo fuera más sencillo, su dedicatoria y para ello tan solo tuve que asistir a esa presentación.

Por último decir que la presentación fue genial, amena y entretenida, justo lo que se merecía esta delicia de libro.

Que sepas Ana que me emocionaron las palabras tan generosas que dedicaste a mi persona en ese espacio de tiempo donde tan solo tú eras la protagonista. Gracias.

El específico de “Magdalenas” de Xavier Barriga, es el único del lote que he comprado, mejor dicho, compré tres, este mío y los otros para dos amigas. Su interior está repleto de diferentes moldes llenos de apetecibles magdalenas, faltaría más, de ahí su sencillo título. Una joyita digna de cualquier amante del dulce.

Después llegó ¡Por el huevo! de Luis Cepeda. Un libro que otra cosa no tendrá, pero huevos unos cuantos. Este título con otras cosillas vino de manos de Canal Cocina gracias a mis yemas en tempura. Algunas de sus preparaciones son fantásticas pero os diré que aunque solo fuera por sus fotografías ya merecería la pena.

Unos día después y por cortesía de la editorial Debate me llegó esta maravilla, “La buena cocina” de Harold McGee.

Como bien se dice en su introducción, no es un libro de recetas, es una guía de cocina de gran ayuda, una especie de diccionario estupendo para cualquier duda sobre preparaciones, utensilios, ingredientes, en fin, un libro perfecto de consulta con el que te sorprendes página a página.

Y el último, un regalo de mi amiga Maudy, “Muffins” de Ediciones Saldaña que me ha venido genial porque no tenía ni un solo libro dedicado a estos ricos bocados. Tanto dulces como salados, además de otras preparaciones internacionales. Gracias Maudyta.

No quería que se me pasara la presentación de estos libros con los que estoy encantada, quizás a alguno os ayude a la hora de elegir un regalo para el día de reyes. Personalmente espero encontrarme ese día alguno más dentro de mis zapatos.

19 de diciembre de 2010

Champiñones a la "polonesa"

Champiñón a la polonesa


La pantalla de mi ordenador normalmente es un festival de colores, y me explico. Si tenemos en cuenta que soy un desastre a la hora de memorizar fechas, eventos, cumpleaños, etc., los papelitos adhesivos de colores me sirven de gran ayuda, o por lo menos lo intento, porque lo fundamental es leerlos, algo que de vez en cuando se me olvida.

Por eso mismo cuando me puse a preparar esta receta (prevista para un concurso de setas) me fui directamente a ver hasta cuando tenía para enviarla, y ocurrió otra vez, la fecha de entrega había caducado.

Ahora bien, yo no estaba dispuesta a pasar por alto esta preparación y me puse manos a la obra, con el nombre tan sugerente de este plato “a la polonesa” ya me imaginaba yo a todas las setas en un salón de baile vestidas de fiesta y danzando como en un carrusel sin fin. Nada como dejar volar mi imaginación, y que no me falte.

Teniendo en cuenta que tiene múltiples utilidades (quizás estoy exagerando un poco) y que se deja comer de diferentes maneras, simplemente os contaré la preparación, después que cada uno aplique al resultado el final que más le guste, dando por hecho que os va a gustar.

Los ingredientes:

- 750g de champiñones en láminas
- 1 cebolla muy picadita
- 175g de mantequilla
- 2 cucharadas de harina
- 25cl de crema de leche agria
- 25cl de crema de leche espesa
- ½ cucharita Nuez moscada rallada
- Sal y pimienta
- 4 cucharadas de perejil picado
- 15g de Miga de pan desmenuzada (yo puse algo más)



resto de ingredientes


En una cazuela, mejor de fondo grueso, pongo el champiñón y la cebolla, tapo y dejo cocer a fuego medio de 15 a 20 minutos, hasta que casi se peguen a la cacerola, pero que no se peguen claro está.



picar ingredientes


En ese momento añado los 125g de la mantequilla, remuevo y cuando esté derretida incorporo las dos cucharadas de harina y dejo cocer a fuego muy lento, y sin dejar de remover, unos 5 minutos.


la mantequilla


Aquí habría que añadir las dos cremas, pero yo solamente añadí nata líquida, eso sí, 50cl. También es el momento de añadir la nuez moscada, la sal y la pimienta. Dejo cocer a fuego lento hasta que espese y sin tapar.



el perejil


Añado el perejil muy picadito, mezclo y lo vuelco todo a una fuente de horno, no muy alta y bien enmantecada, y reservo.



preparar el crujiente


Ahora salteo las migas de pan con el resto de la mantequilla, tienen que quedar doraditas no quemadas porque aún tienen que pasar por un gratinado, es como si prepararas unas ricas migas de pan. Con estas “migas” se cubre toda la superficie, debo deciros que yo no pesé el pan, creo que utilicé más cantidad porque quería que quedara bien cubierta toda la superficie, cubierta pero de una capa fina.



las migas


Y ya está listo para ir al horno a 180º o simplemente hasta que esté calentito, gratinado lo justo, que no se queme, recordar que el crujiente ya lo lleva y no debe perderlo.



Champiñón a la polonesa


Se puede comer tal cual, como muestran las cucharitas, pero debo deciros que una parte, pero sin las migas y sin pasar por el horno, terminó acompañando un plato de pasta que según me contaron estaba de muerte, o como dice mi amiga Espe “letal” que para el caso es lo mismo.

12 de diciembre de 2010

Salmón y su crema

Rollitos de salmón en crema

Para la cena del sábado de hace un par de semanas no tenía postre ni tiempo para prepararlo y se encargó D. J. de comprarlo como otras veces. Pero esta, no compró las dos tartillas de casi siempre, apareció por casa con una tarta de membrillo y queso de Santa Teresa. Cuando vi aquello dije algo como ¿Pero cómo se te ocurre comprar una tarta de queso con membrillo? Respuesta: me apetecía, tenía una pinta tan buena… en fin, que yo pensé que aquello sería un fracaso y resulto que no, que fue todo un éxito, resultó estar exquisita.

Esta breve introducción con la que hoy os castigo se debe a que después de ver una foto de esa tarta en la cabecera del concurso propuesto por Lazy Blog sobre Recetas Navideñas Santa Teresa es como si la Santa me animara a participar, y después de pensar que podría hacer y no decidirme absolutamente por nada novedoso, y teniendo en cuenta las recetas ya presentadas, casi me olvido que tan solo quedan 3 días.

El caso es que hoy estaba preparando unas entraditas para la comida, entraditas porque el caldo para la sopa que había en la nevera ha resultado estar un poco muerto lo que me ha obligado a improvisar un poco sobre la marcha, lo malo de estas improvisaciones es que no sabes como van a terminar y esta, parece ser, ha terminado bien en sus dos versiones, casi más rica la segunda por eso la utilizo para la foto principal.

Ingredientes:

- Unas lonchas de salmón ahumado o marinado
- 1 cucharada de queso cremoso tipo Philadelphia o similar
- 1 cucharada de mayonesa
- Unas gotas de salsa Perrins
- 1 ½ hojas de gelatina
- 3 cucharadas de nata líquida
- 3 guindas muy picaditas
- 2 pepinillos igual de picaditos
- 1 trocito de membrillo también picado
- 1 mango

Parecen muchos ingredientes pero ya veréis como es sencillo.

algunos ingredientes

Lo primero es igualar las lonchas de salmón. Con los restos más el queso, la mayonesa y las gotas de salsa Perrins hago una crema, es decir, lo trituro en una picadora.

triturar añadir picadillo

Caliento un poco las tres cucharadas de nata líquida y en ella disuelvo la gelatina, que una vez esté bien disuelta la añado a la pasta de salmón, pero volcándola sobre un colador por si queda algun cachito sin disolverse..

rellenar

Con esta crema relleno las láminas de pescado y lo enrollo para formar como un canelón que vuelvo a enrollar con un trozo de film, hasta que parezcan unas ricas salchichas. Lo guardo en la nevera unas 2 horas para que la gelatina haga su trabajo.

las salchichas

Claro está que esto no podía terminar aquí, resulta que me ha sobrado relleno y me daba pena desperdiciarlo así que me pongo a pensar como poder aprovecharlo, pero nada, no se me ocurre nada hasta que veo un alegre mango que me mira, yo le miro y enseguida nos entendemos. Después de pelado, corto una laminas de su carne con la mandolina (como me gusta este nombre) y rápidamente busco un aro de emplatar, pequeño, tampoco da para más, pero no puedo esperar mucho o la gelatina empezará a hacer efecto.

Salmón en crema

Y tan sencillo como una capa de mango, otra de crema de salmón, otra de mango, otra de crema, otra de mango y una generosa cantidad de huevo hilado Santa Teresa y listo.

Salmón en crema

Con las prisas he olvidado hacer fotos de estos últimos pasos, pero es tan sencillo de entender que viendo estas dos fotos no necesita más explicaciones.

Sinceramente os diré que esta entradita formará parte del menú navideño de esta familia, estoy segura que mis hermanos disfrutaran con ella, . Tampoco es complicado complacerles, todos son de buen comer y muy agradecidos.

Espero que os guste.

5 de diciembre de 2010

Huevos fritos con patatas

yema de huevo en tempura


No hay que buscar una ocasión especial para hacer estos huevos fritos con patatas, pero celebres lo que celebres triunfas seguro.

También es cierto, que estos huevos era la primera vez que iba a prepararlos. Hacía tiempo que un amigo, Raúl, me había contado la cantidad de bocados ricos que puede envolver una tempura, cuantos alimentos alegran el plato del más exigente comensal después de pasar por esta pasta. Pasta que por otra parte tardé en decidirme a utilizar, quiero decir en el siglo pasado, siempre pensé que sería súper complicada, pero leí o escuché, no recuerdo bioen, que lo fundamental era que el agua estuviera casi helada, y que la consistencia tuviera ese punto de papilla, o natilla vaya, y que no chorreara demasiado sobre la sartén, pero que no se convierta en pasta para croquetas.

En fin, al tajo, que se debe empezar un día antes con la preparación de las yemas.

Ingredientes:

- 4 yemas de huevo
- 1 patata
- 1 cucharada de mantequilla
- 125g de harina para tempura
- Unos 200ml de agua
- Tomate frito
- Aceite de oliva

Después de separar las yemas de sus claras las he puesto en el propio hueco de la huevera donde venían, eso sí, antes la huevera había pasado por un baño de jabón para después disfrutar de una agradable ducha de agua fría. De aquí al congelador. Allí estuvieron toda la noche.



las yemas congeladas


Con la patata ya limpia de su piel y picada en finísimas patatas paja, planchadas diría yo, preparo la base para estos huevos. Una sartén en el fuego, la mitad de la mantequilla pintando todo el fondo, sobre ella las patatas con un poco de sal, bien alisadas para igualar toda la superficie, dejo que se vayan haciendo a fuego lento. Con cuidado, y cuando la parte de abajo está doradita, no quemada, le doy la vuelta para que pueda hacerse el otro lado. Con el resto de la mantequilla y con la ayuda de un tenedor, pinto los laterales para que con el calor de la sartén se vaya deshaciendo y cayendo, de este modo se reparte por igual y llega a todas las patatas. De aquí en adelante, ni una foto, no porque no quiera, es que no sé que hice con ellas, pero es tan sencillo de entender que no hace falta, al menos eso creo.

Mientras, preparo la tempura. En un cuenco, que he tenido en la nevera con la harina preparo la pasta (esta harina que he utilizado ya tenía un poco de sal, de no traerla incorporada sería bueno añadirle una pizca para que no resulte muy sosa). Voy añadiendo el agua poco a poco y mezclando bien para que no queden grumos, llegados a este punto la dejo otra vez en el frigo hasta el momento de bañar las yemas, justo lo que tardo en retirarlas de “sus moldes”. Para este tramo siempre es bueno seguir las indicaciones del fabricante.

Pongo al fuego un cazo bien lleno de aceite de oliva, para este tipo de fritura he preferido utilizar uno refinado, y dejo que coja temperatura alta, unos 180º, que compruebo dejando caer un trocito de pan, si crepita y se dora rápidamente sin quemarse, el aceite está perfecto.

Paso las yemas por la pasta de tempura, y con cuidado las dejo caer sobre el aceite ¡Cuidado! Que no se quemen. Las retiro y las coloco sobre papel de cocina para que pierdan el exceso de aceite, aunque la fritura es tan rápida que no tienen tiempo de llevarse casi aceite .

Ahora es el momento de servirlo, no tiene que enfriarse demasiado o perdería todo el encanto. En el fondo de plato las patatas fritas, encima las yemas bien abrigadas y crujientes, un poco de tomate frito y a disfrutar.



yema de huevo en tempura


Es un plato sencillísimo, pero queda delicioso al mezclarse la melosa textura de las yemas con el crujiente de la tempura.

Espero que os guste, en Canal Cocina les gustó, lo que fue una suerte para mí ya que recibí unos regalitos estupendos, entre otros el libro ¡Por el huevo! de Luis Cepeda, lleno de ricas recetas todas ellas, faltaría más, elaboradas con huevos. ¡No podía ser de otra forma! y con unas fotos espléndidas.