21 de agosto de 2011

Filloas con sangue de porcalleiro

Filloas de sangre


Me imagino y sé de antemano que esta receta a más de uno le dará repelús, además de estar imaginando la cara de más de uno. Y lo sé porque me ha pasado en vivo y en directo cada vez que hablo de ellas, de las filloas de matanza.

Hacía unos tropecientosmil años, o quizás alguno más, que yo tampoco las comía y eso que me entusiasman. Es difícil, o casi imposible, conseguir uno de los ingredientes fundamentales para su elaboración, por lo menos en los madriles, cuestiones de control sanitario desde que todos los temas de alimentación, sobre todo los relacionados con las partes menos nobles de los animalitos, están súper controladas, lo que me parece perfecto.

En Galicia también está súper controlado, es más, debo decir que esta sangre antes de pasar al congelador, donde la han tenido hasta que he ido a recogerla, ha pasado absolutamente todos los controles sanitarios que certifican que está en condiciones perfectas para su consumo. También admito y confieso, que no me fiaría yo de cualquier lugar que no me inspire la mayor confianza como me pasa con esta botellita de medio litro.


Filloas de sangre


Cuando mis amigos o compañeros de trabajo me ponen caras raras siempre les pregunto ¿Te gustan las morcillas? A lo que el 99% responde ¡Por supuesto, pero no es lo mismo! Claro que no, evidentemente no es lo mismo porque, en una morcilla la cantidad de sangre utilizada es bastante superior a la utilizada en estas deliciosas filloas. Realmente la cantidad utilizada es poca, pero bueno, tampoco voy a intentar convencer a nadie tan solo quería hacer publicidad de este dulce tan antiguo y tan poco conocido fuera de mi muy querida tierra.

Tan solo os dejaré unas fotos, no voy a dar la receta, pero diré que se hacen prácticamente igual que las filloas tradicionales pero añadiendo un chorrito de blood de porco, cocho, puerco, marrano, gorrino, cerdo, porcallan, porcalleiro, y yo que sé cuantos nombres más podría recibir este “noble animal” del que me gusta todo, hasta los andares (como dijo no se quién).


Filloas de sangre


Y así, disfrutando de estas fotos –yo por lo menos- me despido hasta dentro de unas semanitas que aprovecharé, entre otras cosas, para descansar.

8 de agosto de 2011

Corazón yogurlado

Corazón de yogurlado


Verano, calor, gazpachos, ensaladas, helados… como este corazón de yogurlado, el nombre lo ha elegido mi hija y como me ha hecho gracia ahí se queda.

Quería estrenar mis moldes para helados de silikomart, pero... ¿Qué helado? Mis neuronas, que de momento además de funcionar también piensan, pensaron: si en la red ya hay cientos de helados de todo tipo, buenos, malos, regulares, espléndidos, etc. y que decir sobre los sabores, de aceite de oliva, de mango, de queso, de que sé yo cuantísimas variedades andan por ahí viajando. Era francamente difícil hacer algo que no estuviera ya inventado, experimentado, imitado, repetido… Y no es que este de hoy sea lo más de lo más, que va, para nada, ni siquiera lo pretendo, es más, ni siquiera me creía que fuera comestible.

Teniendo en cuenta mis antecedentes sobre el reciclaje despenseril y los buenos resultados que tantas veces me dan esas sobras, aunque en este caso no son sobras precisamente, decidí usar algo que desde las Navidades pasadas andaba rondando por casa, “bombones”. Todos los que quedaban en la caja eran de chocolate con leche y chocolate blanco, de los de chocolate negro ni rastro, y claro está, estos últimos, dulces como la miel, no se los come nadie y después de probar y comprobar que estaban en perfecto estado os podéis imaginar donde ha terminado una parte de ellos.

Ingredientes:

Bombones
1 yogurt natural
Un brick de 200ml de nata


los ingredientes


Lo primero que hice fue fundir los bombones en el microondas, lo justo para que no se quemaran o serían irrecuperables.


chocoyogur


Mezclar el yogurt y añadir la nata ligeramente montada. No he añadido ni pizca de azúcar, los bombones ya tenían más que suficiente.


choconata


Rellené los moldes y puse los palitos. Alisé la superficie lo mejor que pude y al congeleitor.


tomando forma


Quedaba crema suficiente para rellenar los tres simpáticos y coloridos cucuruchos, no son comestibles pero funcionan estupendamente. Como sus amigos los corazones también al frío polar.


con sabor de yogurlado


Para adornarlos y enriquecerlos un poco preparé una especie de crocanti con anacardos crudos que tosté, y cuando habían tomado color les añadí azúcar para que se caramelizara todo junto. Lo extendí sobre un papel de horno embadurnado con aceite y deje enfriar. Luego aplasté sin piedad hasta convertirlo casi en polvo.

Con este crocanti cubrí parte del corazón. Fundí más bombones a los que añadí unas gotas de chocolate puro (0%) que le dio color y suavizó ese dulzor casi picante.

El resultado es lo que veis, rico, y apetecible… la foto lo demuestra, hay quien no tuvo paciencia.


Corazón de yogurlado


En casa no hay heladera, hay congelador y buena voluntad.


Corazón de yogurlado


No tengo ninguna duda si digo que nada mejor que un rico helado que ha seguido los pasos correctos y necesarios para conseguir una textura final que resulte espectacular, pero, amigos, este humilde corazón de yogurlado no ha dejado indiferente a quienes lo han disfrutado.

Con esta receta participo en el concurso de recetas caseras de muchogusto.net