25 de marzo de 2012

"Magdalenas" de morcilla

un dealle


Lo admito, las sobras y yo... nos entendemos... no sé si debo empezar a preocuparme... aunque para ser sincera diré que me encanta ese buen rollo.

Esta vez han sido unos trocitos de morcilla de arroz que sirvieron para preparar un blanco y negro, así es como llaman en Alzira a un rico bocadillo preparado con rodajas de morcilla y salchichas blancas de cerdo frescas bien frititas, que dentro de un buen trozo de pan está para comérselo, nunca mejor dicho.

Tan solo diré, para no aburriros, que la semana pasada fue de lo más intensa. Mi hija va a pasar los próximos meses en Seúl, de hecho ya está allí, y claro, nos pasamos esa semana de aquí para allá con los últimos preparativos, las últimas compras, los últimos caprichos en cuanto a comida se refiere... y precisamente entre sus peticiones estaba este rico bocata, entre otras cosas.

¡Dios! Que difícil resulta preparar maleta para tanto tiempo.

Sobraron unas tres rodajas y media de morcilla ya frita y pensé en tirarla pero... este es el resultado.


la morcilla


Ingredientes sobre la marcha:

- 3 ½ rodajas de morcilla de arroz ya frita
- Media manzana reineta
- Como una nuez de mantequilla
- 2 huevos
- Una cucharada de harina
- Unos trocitos de queso
- 200ml de nata liquida
- Nuez moscada
- Pimienta y sal
- Una cucharita de levadura

Poco que añadir. La manzana picadita la poché con la mantequilla. Añadí la morcilla y después de mezclar todo bien añadí los huevos, la harina, la sal, la pimienta y seguí mezclando.


la mezcla quesos


¡Ah! La nata líquida el queso y la levadura. Pasé toda la mezcla a una manga pastelera y fui rellenando los moldes.


rellenando moldes


Horno a 180º y listo. Está claro que no suben como una dulce magdalena, no importa, no lo pretendía, pero os aseguro que estaban suaves, esponjosas y fáciles de comer.


la salsa


Ya cocidas les puse por encima unas escamitas de sal y las acompañé con una salsa mahonesa con ajo cocido y perejil, debo decir que estaba deliciosa.

Y nada más, hasta aquí puedo contar. Espero que os guste.

10 de marzo de 2012

Bocata con codillo

bocata rebozado de lacón


Este plato es lo más sencillo y más rico que he preparado últimamente. Lo tenía en mente desde que escuché a Abraham García contar algo parecido en RNE. Me quedé con la copla y este es mi resultado.

Creo que podría ser un San Jacobo o un Cordón bleu, siempre tengo dudas entre estas dos preparaciones, aunque nunca he entendido lo de cordón... ¿bleu? en fin, vamos a dejarlo aquí... Digamos que es un bocata y ¡Listo!

He utilizado un codillo salmuerizado, creo que se llaman así, me refiero a esos que están crudos y envasados dentro de un plástico y que en algunos pone algo parecido a codillo alemán.

Lo cierto es que a veces lo compro y después de cocerlo con unas tropecientas verduras, y dejar un caldo de lujo, lo deshueso y lo enrollo apretando sus carnes como si de un castigo se tratara, pero no, lo único que pretendo es poder cortarlo en rodajas y comerlo en frío a modo fiambre, que por cierto diré que está delicioso.

Después de esta breve introducción casi está todo dicho, no pondré cantidades porque dependerá muy mucho del tamaño del codillo o de lo que queráis utilizar.

Corté rodajas de unos 5mm de grueso y preparé un bocata de jamón York y queso, utilizando claro está, el lacón como si del pan se tratara. Y para no tener demasiados problemas a la hora del rebozado puse un poco de bechamel entre el lacón y el relleno. Es decir, lacón, cucharita de bechamel, jamón, queso, otra vez bechamel y más lacón.


queso-jamon-bechamel


Ahora a pasarlo por huevo bien batido y sesión de pan rallado. Lo aplasto, o mejor, lo aprieto bien con sumo cuidado para amalgamar bien el conjunto y ya está. Tan solo falta pasarlos por una fritura en aceite de oliva hasta que estén bien doraditos.

Eso si, es preferible freírlos casi en el momento y disfrutarlos bien calientes.


bocata rebozado de lacón


Un bocata calórico, pero está claro que no se trata de comer un par de ellos al día, o si... bueno... allá cada cual, desde luego no seré yo quien le haga ascos a un par de ellos.

5 de marzo de 2012

Bolas de cocido

bolitas de cocido


Estas bolas, que no me atrevo a llamar albóndigas, surgieron de una parte de las sobras del cocido del día de Reyes. Porque en esta casa ese día se come cocido gallego al completo, y claro, luego pasa lo que pasa, que sobra para cuatro veces más. Dos de esas veces estaban resueltas con un buen reparto, pero las otras dos terminaron en el congeleitor, para no variar (creo que voy a tener que comprarme uno mas brande) y como tantas veces, su fondo es de gran ayuda.

Estas carnes ya fueron congeladas en perfecto estado de limpieza, es decir, sin pellejos ni huesos ni nada que volviera a necesitar un cuchillo cuando estuvieran en un plato, porque estaba previsto que terminarían dentro de una empanada, como así fue, pero aun después de estar bien rellena esa empanada, seguía quedando carne y yo no estaba dispuesta a desperdiciar ni una brizna, y este es el resultado.

Además de la carne del cocido:

- ½ cebolla y una chalota que despues de picar he sofrito y he añadido a la carne del cocido muy picada.

- También le he puesto un huevo bien batido más tomate seco en trocitos y un buen manojo perejil muy picado.


Después de mezclar todos estos ingredientes aquello quedaba un poco clarucho así que para darle un poco de cuerpo y poder manipularlo, malamente, y poder darles algo de forma, sólo se me ocurrió añadir un poco de miga de pan, y oye, mano de santo.

A partir de aquí ya no fue tan fácil, intentar darles forma a mano fue misión imposible, vamos, ni el Tom Cruise ese. Así que a modo McGyver con un par de cucharas les di la mejor forma que pude, y sin ni siquiera pasarlas por harina. Eran tan delicadas que mejor no menearlas demasiado, así que las fui dejando con cuidado en un plato.

Calenté aceite abundante y cuando estuvo bien caliente allí fueron a parar estas falsas albóndigas.

En abundante aceite y muy caliente, tiene su lógica, quería que se doraran rápidamente y no tener que darles la vuelta por temor a roturas irreparables, funcionó, ni una rota.

La salsa sencilla, tomate frito casero que esta vez preparé sustituyendo las cebollas por las porretas de las cebollas, regalo de mí amiguete JD. Quedó una salsa de tomate frito absolutamente tradicional y sencilla pero rica, rica.

Con esta salsa ya caliente en una cazuela, fui añadiendo las pelotas recién fritas y todas ellas doraditas, dejé que se calentaran unos minutos a la vez que la salsa, no quería que cocieran prácticamente nada, la carne ya estaba mas que hecha y tan solo necesitaba un baño de calor.


bolitas de cocido


Tan fácil y tan sencillo que no hay nada más, ni una foto, no pensé que esto resultara pero resultó.