31 de marzo de 2014

Te invitamos a divertirte cocinando, será ¡Genial!



Divertirnos y comernos el mundo, metafóricamente hablando, un nuevo reto en el que un grupo de amigas nos hemos embarcado. Nos hemos propuesto emprender  una ruta gastronómica por los fogones de otros países y descubrir tan sólo un poco de lo que se cuece en los hogares de todo el mundo. Os invitamos, si os apetece,  a que nos acompañéis en este viaje.

Cada una de nosotras va a elegir el país al que viajaremos ese mes, lo haremos por orden alfabético, es decir, el primer país empezará por A y todas las demás, cocinaremos una receta del país elegido. 

Publicaremos las recetas el tercer domingo del mes y enlazaremos en el blog anfitrión las recetas de todos los que os suméis al viaje.

Somos un poco anárquicas, no hay reglas que seguir. Podéis participar cuando queráis, no hace falta que seáis seguidores de nuestros respectivos blogs, ni de Facebook ni nada por el estilo. Tan solo hay que divertirse cocinando lo que se come en otros países. 

También por orden alfabético iremos diciendo en qué país estaremos cada mes.


He preparado un logo que os podéis llevar, si queréis, al lateral de vuestros blogs para hacer llegar el reto a más gente.

Un reto, un juego, o un divertimento para buscar y consultar otras cocinas, otras culturas, en fin, para pasar un buen rato.


Recuerda








28 de marzo de 2014

Bolóndigas


Después de probarlas he decidido compartirlas. No sé si serán dignas de ganar un concurso pero una oportunidad creo que se merecen.

La merluza de Nochebuena no solo falaba galego, además era enorme. Por esa razón decidí no prepararla toda y reservé tres hermosas tajadas para otro momento, momento que no tardé en encontrar.

Las albóndigas me gustan, me resulta fácil experimentar con ellas y casi siempre resultan económicas. En este caso, y como el pescado era excelente, decidí no hacer demasiadas incorporaciones, bueno, alguna sí, había que animarlas un poco. Y menos mal que apunté los ingredientes por si acaso salían comestibles y quería repetirlas… que repetiré.

Para las albóndigas:

- 450g de merluza sin piel
- 30g de miga de pan
- 1 taza de leche
- 1 huevo
- 2 ramitas de eneldo fresco
- 30g de ajetes
- 2 dientes de ajo negro
- 2 granos de pimienta de jamaica
- Aceite
- Sal
- 1 cuchara (15ml) de salsa de soja
- 1 litro de agua

Para la salsa:

- ½ cebolla morada
- 1 cebolleta
- ½ mango
- 1 cucharita de cúrcuma
- 400ml de leche de coco
- 200ml de nata líquida
- 1 cuchara (15ml) de mostaza con eneldo

Para el rebozado:

- 70g de galletas Ritz
- 30g de queso tipo manchego
- 1 clara


La miga de pan la puse a remojar con la leche. Los ajetes enteros y bien limpios los puse en una sartén con un poco de aceite y dejé que se pochasen unos minutos.

En un procesador de alimentos puse la miga de pan, los ajetes, el eneldo, los ajos, el huevo y trituré.


A esto le añadí el pescado y tan solo pulsé dos veces, lo justo para picarla un poco y que se integrara con los demás ingredientes.

En un cazo puse el litro de agua, la soja, un poco de sal y llevé a ebullición.

Mientras forme las albóndigas y las pasé ligeramente por harina.

Las fui cociendo en el agua con soja, justo el tiempo que empezaban a flotar, como un minuto aproximadamente. Las reservé.

Las galletas junto con el queso las trituré, pero sin que quedasen hechas polvo, quería que se vieran los trocitos.

En un cuenco la clara bien batida.

Pasé las albóndigas por la clara  y las rebocé con la mezcla de queso con galletas, procurando que quedase bien cubierta. Las reservé.


Preparo la salsa.

La sartén con aceite recibe a la media cebolla morada y la cebolleta bien picadas y salpimentadas, allí estarán hasta que estén bien pochadas. En ese momento añado el mango troceado y sofrío todo junto tan solo un par de minutos.


Añado la leche de coco, la nata liquida, la cúrcuma y la mostaza con eneldo. Dejo cocer todo junto unos minutos. Trituro y reservo.

El horno ya lo tengo caliente, a 220º.

Las albóndigas las coloco en una fuente y las meto al horno. Allí  pasarán unos minutos, no demasiado, el tiempo justo para que tomen un poco de color.


Para servir, cubro el fondo de un plato hondo con la salsa bien caliente y coloco encima las albóndigas. Una ramita de eneldo y uno o dos ajetes.

Y ya están, listas para disfrutar.


Espero que os gusten, a mi familia y a mí nos han encantado.

Recomiendo tener pan abundante, la salsa no da tregua.

23 de marzo de 2014

“El sándwich del amor”




Una receta exclusiva de Darío Barrio para Oroweat

El 14 de febrero, día del sándwich del amor…  Dicho así suena como raro ¿verdad? Pero así fue.

Un evento organizado por BIMBO para presentar Oroweat, pan elaborado con una mezcla de cereales y semillas, con harina de grano completo.

Uno de “12 cereales y semillas” el otro con “Semillas de sésamo y lino”.

Darío Barrio apadrinaba este evento y preparó todos los ingredientes, donde no podía faltar el pan Oroweat. Entre ellos, un pollo muy especial, algo de canela, un toque de coco, una lluvia de pimienta rosa, semillas de amapola, etc. Un  bocado del que dimos buena cuenta todos los asistentes.

En teoría, un evento para parejas, es verdad que éramos dos, es decir, mi amiga Tere de casa Tere y yo que, como tantas veces,  nos fuimos juntas a disfrutar de tan amable invitación.

Fue divertido, se nota que Darío Barrio domina, no sólo los fogones, también el micrófono, y con él en la mano nos dijo que nos iba a poner deberes, y así fue.


Cada pareja tenía que elaborar un sándwich como el suyo, bueno, no exactamente igual. Todos los asistentes teníamos a nuestra disposición los ingredientes que Darío había utilizado y alguno más, para hacer nuestro propio “sándwich enamorado”. A partir de ahí éramos libres para utilizar tantos como quisiéramos.

Tanto Tere como yo pensábamos que no entrábamos en el juego sencillamente no éramos pareja, estábamos invitadas como blogger, lo que no nos quitó las ganas de que cada una preparara un rico sándwich.

Con los deberes hechos por los asistentes, Darío fue “revisando mesa por mesa”  y eligiendo, creo recordar, un sándwich por mesa, y al llegar a la nuestra eligió el mío, le pusieron un número y se lo llevaron.


Todos los elegidos, juntos en una mesa porque había una sorpresa. Sorpresa muy grata, entre todos, Darío elegía los tres que él consideraba mejores ¿el premio? una cena para dos en dASSA bASSA”.


No daba crédito, pero sí, tenemos cena que os contaré, pero eso será oro día.

Hoy sólo me queda dar las gracias a Bimbo, y a esos panes de molde Oroweat, sabrosos no... lo siguiente.

19 de marzo de 2014

Brandada de bacalao - Las mejores recetas de mi madre de Joan Roca



Marzo, tercera entrega del proyecto Roca y mi primera aportación.

Todos los platos de este reto pertenecen a ese pequeño, pero intenso libro “Las mejores recetas de mi madre”,  más de 120 recetas que Joan Roca seleccionó entre las que su madre, Montserrat, cocinaba en el restaurante.

La de hoy es una brandada de bacalao elegida por Alfonso Marco de unpadrecocinillas.

Hace muchos, muchos años, en un país muy lejano, había una cocinera que…

Lo que quiero decir es que, si mal no recuerdo, y recuerdo bien, no haber preparado una brandada más de una vez en mi vida, y ya ha llovido. Precisamente por esta razón me encantó la elección de Alfonso. Me faltó tiempo para ir a comprar bacalao.

Diré que he respetado bastante la receta, tan solo he cambiado la leche por nata líquida.

Aquí va la receta y los ingredientes:

- 500g de bacalao desmenuzado
- 4 dientes de ajo
- 500ml de aceite de girasol
- 1dl de leche entera (yo utilicé nata líquida)
- Un chorro de aceite de oliva virgen

Mi bacalao era hermoso y generoso,  razón por la que primero lo desalé (48 horas cambiando el agua tres veces) y después lo desmenucé.  

En una sartén puse el chorro de aceite, sobre él, los dientes de ajo en láminas para que tan solo se rehoguen, en ningún momento deben dorarse.

Momento de añadir el bacalao, desmenuzado y sin espinas, para que se rehogue junto con los ajos.

En el momento en que el bacalao empiece a soltar agua se retira del fuego, y con la ayuda del mortero se machaca el bacalao con los ajos hasta formar una pasta.

Empieza la fiesta, porque hay que ir añadiendo el aceite a pocos a la vez que se sigue machacando y ligando como si se tratara de una mayonesa, bueno, quien haya hecho alguna vez una mayonesa a mano.

A la vez, se va añadiendo la leche (nata), aceite, leche, aceite,…

Estará terminada cuando haya absorbido el aceite y esté firme, entonces estará terminada esa cremosa y deliciosa brandada.

Servir en pequeñas cazoletas, con pan tostado, es una entrada deliciosa.

Me he permitido la licencia de disfrutarla en más de un formato, os cuento:


Una tortillita de patatas paja hecha cilindro, este al medio, su interior repleto de sabor.


Para otro bocado corté un plátano en rodajas. Las rodajas las doré en una sartén y las fui poniendo en una cucharita de aperitivo, sobre cada rodaja una quenelle de brandada, un contraste espléndido.

Ni de lejos se parece a la primera brandada que hice, nada que ver. La cremosidad de ésta es sencillamente ¡Espectacular!   

http://www.yerbabuenaenlacocina.com/

7 de marzo de 2014

Torta negra venezolana


Hacía algo más de un año que mi amiga Rosa me habló de esta maravilla: la torta negra venezolana. Decía que era lo más maravilloso que había probado, que era un bizcocho oscuro, que llevaba chocolate, que sabía a licor, que tenía frutas, que... que...


¡Yo quiero esa receta!  Pero... no siempre salen las cosas como uno desea.

Sucedieron hechos fuera de nuestro guión que no vienen al caso, razones personales completamente ajenas a nuestros intereses culinarios.

Hasta que un día, pasado un año, me dice Rosa ¿qué te parece si este fin de semana quedamos en mi casa con Roberto y que nos enseñe a hacer la torta? ¡Genial!

Un día para enmarcar.

Roberto, ese venezolano de Maracaibo, Rosa y yo misma, nos pusimos manos a la obra.

¡Que pena no haber grabado aquel encuentro lleno de risas y buen rollo!

Roberto me contó el supuesto origen de este dulce.

En esa ciudad, se cuenta que, desde que el novio pedía a la novia en matrimonio, trascurría un año, 365 días antes de pasar por el altar. Era entonces cuando la familia de la novia ponía las frutas a remojar.

Voy a intentar explicarme algo mejor. Las frutas y frutos secos, todos bien picados, se ponían en un recipiente generoso y se cubría con licor, ron, bien cubierto.

Con estas frutas, pasado un año, se prepararían esas deliciosas tortas para la boda.

¿No es precioso? Sólo por esta historia ya merece la pena empezar a preparar esas frutas, aguantar un año y...

Si es un cuento, leyenda, o lo que sea, es precioso, pero además es un dulce imprescindible en las navidades venezolanas.

Huelga decir que mis frutas ya llevaban más de un año emborrachadas en ron y brandy. Yo puse: pasas, dátiles, orejones, ciruelas pasas, y no recuerdo que más. Pero todas ya picadas. Luego las cubrí con ron y algo de brandy.


Ahora toca la receta y sus ingredientes:

- 200g de mantequilla
- 2 tazas de azúcar
- 2 ½ tazas de harina
- 1 cucharita leadura Royal
- 6 huevos
- ½ taza de leche
- Canela molida
- 1 cucharita de vainilla
- ½ tableta de chocolate negro
- ½ taza de melaza
- 150 g de nueces picadas
- 500g de las frutas en licor


Separar las yemas de las claras.

Batir la mantequilla, que estará a punto pomada, con el azúcar hasta que la mezcla esté cremosa.

Agregar una a una las yemas y seguir batiendo.

Ahora la vainilla.

Incorporar la harina, bien cernida, a pocos y alternando con la leche y seguir batiendo.

Turno de la canela, generosa cantidad, mínimo una cuchara, o lo que es lo mismo 15ml.

Mezclar las frutas con un poco de harina y sacudir el exceso de ésta. Añadir al bol y mezclar con espátula.


Añadir también las nueces troceadas.

Derretir el chocolate, volcar y mezclar. Incorporar también la melaza.


Batir las claras a punto de nieve e incorporarlas a pocos, mezclando con cuidado, sin batir, a la mezcla.

Engrasar uno, o dos, moldes. Enharinar y sacudir el exceso de harina, aunque yo no puse harina, no me gustan los restos que después quedan sobre la torta.


Sólo queda cocerlas, y digo cocerlas, porque con esta cantidad de masa salen dos tortas generosas.

El horno estará bien caliente a 180º.

El tiempo como siempre dependerá de cada horno.


Dejo enfriar sobre una rejilla dentro de sus propios moldes.


Y ya está, dulce maravilloso que se conserva durante días… si llega.


Sólo me queda dar las gracias a  Roberto por contarme sus secretos, por dejar que lo comparta y por ser un tío estupendo.

2 de marzo de 2014

Torrijas de roscón


San Roscón de Reyes, dulce bendito de las navidades, merecedor de ocupar el primer puesto en el ranking de dulces navideños.

Igual, para algunos, exagero, pero es una realidad que compruebo año tras año.

Han pasado varios años desde que hice mi primer roscón. Asistir a aquel curso con Bea en la Escuela de Babette, no sólo me abrió los ojos a lo que era un roscón de los de verdad, es que no he vuelto a comprar otro, ni siquiera pequeñito.

Este año, para dos de ellos, probé otra receta por curiosidad, estaba rico, muy rico de sabor pero nada que ver con la esponjosidad del que ya considero mi roscón.


El caso es que guardé medio roscón a propósito, en el frigo, pero esperando a que se endureciera un poco porque quería hacer unas torrijas, o similar. Así lo hice y dicen que fue un acierto.

Ingredientes:

- Roscón de reyes
- 2 huevos
- 300ml leche
- ¼ de taza de azúcar

En un cuenco pongo la leche, los huevos, el azúcar y lo bato todo junto.


El roscón lo corto en rodajas sesgadas bastante grueso, entre 3 y 4 centímetros y los voy pasando por la mezcla recién batida. Los voy dejando en un recipiente, con algo de fondo para que terminen absorbiendo todo el líquido que sueltan al principio.


Pasado este trámite frío las torrijas en mantequilla y aceite de girasol hasta que estén doradas.

Preparo la salsa que las acompañarán con:

- 3 huevos
- 400ml de leche de coco
- 130g de azúcar

Mezclo todos los ingredientes en un cazo que pongo a fuego lento,  removiendo continuamente hasta que espese. No debe cocer en ningún momento, por eso hay que retirarlo  del fuego en cuanto empieza a espesar y seguir removiendo fuera del fuego otro minuto aproximadamente.


Tan sólo queda cubrir el fondo de una sartén amplia con azúcar y unas gotas de naranja. Ahí pongo las torrijas, que ya estarán frías, y dejo que se vayan caramelizando a fuego medio, para nada quiero que se quemen.


Y ahora, lo más fácil: servir. Fondo de “natillas”, encima la torrija y… ¡listas para disfrutar!