26 de mayo de 2014

“Pon una berza en tu vida”


Un relleno donde la berza gallega ha sido el ingrediente más importante.

Todo empezó con un potaje de vigilia y mi fobia a las espinacas. Tenía pensado utilizar acelgas, como otras veces, pero por suerte aparecieron estas berzas que tenía congeladas y que dieron un resultado espléndido.

Después del potaje sobraba una cantidad generosa y preparé una mezcla para hacer también una empanada de berza con bacalao exquisita, sí, fuera falsas modestias, exquisita.

Aún después de la empanada, quedaba suficiente mezcla como para hacer algo más y así nacieron estos canelones que resultaron deliciosos.

Aproveché para probar ese tomate frito que me regaló Aneto. ¡Increíble!, un tomate frito como los de casa. Nada nuevo si digo que en Aneto, en el Salón del Gourmet de Madrid 2014 , me sentí, una vez más, como en casa. Una vez más, saludé a los amigos de siempre y le puse cara a Josep, mi primer contacto con la marca, y que no estaba cuando visité la fábrica.

Un placer compartir unos momentos de agradable conversación y comprobar que el entusiasmo de las personas que trabajan en Aneto no es casualidad, es un hecho.

Tan sólo pedirles que ese tomate frito que he tenido la suerte de probar, no se quede en una prueba, que llegue a los mercados, porque es increíble. Comparado con cualquiera de los que hay en el mercado actual no tiene parangón. Es mi opinión y con esto, no quiero faltarle el respeto a otras marcas.

Y ya, a lo que interesa: los ingredientes de este relleno.

Más que los ingredientes, su elaboración.

Primero, hice un sofrito con:

- 2 Cebolletas
- 1 Pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 1 Pimiento amarillo

Por otro lado, piqué la berza que estaba tan sólo escaldada antes de su congelación.

En una sartén con aceite doré dos dientes de ajo, añadí unos 50g de piñones, unas vueltas y  la berza. Dejé saltear todo junto unos minutos y mezclé con el sofrito anterior.

Una manzana y una pera salteadas con mantequilla y un poco de aceite, pasaron a formar parte de la mezcla anterior.

Por último, bacalao desalado y desmigado, no recuerdo la cantidad, pero generosa, sin olvidar que la berza es lo que ha puesto el color y el sabor en estas propuestas.

Por último, me arriesgué, y añadí una cucharada de harina, un ramillete de eneldo y 200ml de nata líquida. Mezclé bien y conseguí un relleno de empanada diferente y delicioso. Aún así, sobró y aquí están estos canelones.

Poco que contar.


Fondo de la fuente con mantequilla y unas cucharas del rico tomate frito, encima los canelones bien rellenos. Una bechamel clarita para cubrir toda la superficie. Por encima generosa cantidad de queso rallado. Otro poco de tomate frito repartido a cucharadas por la superficie junto con unos trocitos de mantequilla. Y luego, su momento de horno a 180°.


Un relleno muy digno, que a pesar de olvidarme de hacer la foto finish, no merece ser olvidado, por eso la foto principal no es un plato de canelones, pero sí un canelón con rango de pincho que hemos disfrutado tan ricamente.



Hay que ver lo que han cundido estas berzas que falaban galego puro y duro. Su origen: Petín de Valdeorras, mi pueblo.

21 de mayo de 2014

Tortilla de lechuga - Las mejores recetas de mi madre de Joan Roca


Hoy toca tortilla de lechuga.

Receta elegida, este mes, por Beatriz, la dueña de 2mandarinasenmicocina

Cada día me gusta más la cocina sencilla, la de casa, la de las madres, la de siempre, la que nunca debemos olvidar, y desde luego ponerla en práctica.

Este pequeño libro "Las recetas de mi madre" esconde verdaderos tesoros, porque se puede pedir algo con ingredientes tan humildes y con un resultado de lo más sorprendente.

Para no variar, diré que esta vez tampoco he respetado las cantidades que vienen en el libro.

Los ingredientes originales:

- 8 huevos de corral
- Hojas verdes de lechuga
- 4 dientes de ajo
- Aceite de oliva
- Sal

Con las hojas de la lechuga bien limpia y seca las pico y reservo.



Los ajos pelados y también picados los pongo en la sartén con un poco de aceite y en cuanto empiezan a tomar color añado la lechuga y dejo que todo junto se sofría a fuego lento.

Me he permitido un añadido. Aparte, he pochado bien media cebolleta que incorporo a la sartén para acompañar a doña lechuga.

Añado los huevos batidos con una pizca de sal y a partir de aquí el punto de cocción dependerá del gusto de cada uno.

¡Deliciosa!

¿Y por qué no hacer un guiño a esas ricas tortillas japonesas?



Tamago yaky, otra deliciosa forma de disfrutar de esta curiosa mezcla.


Me ha encantado la elección del mes de abril, a ver que nos depara el mes de las flores, algo bueno, seguro :).


18 de mayo de 2014

Tikvenik "Bulgaria - cocinas del mundo"


Aquí estamos otra vez, viajando con un montón de amig@s a Bulgaria: capital Sofía. Un viaje elegido por  a anfitriona de este mes, Teresa de casa tere

Una  gastronomía variada y sabrosa que me ha sorprendido gratamente.

Aperitivos, ensaladas, potajes, guisos, masas, dulces, sin olvidar su yogur y el queso blanco conocidos mundialmente. Un sin fin de platos tradicionales que se han conservado  generación tras generación.
Tanta  gastronomía, que no sabía con qué plato quedarme: dulce o salado, salado o dulce…

Y sí, me he decidido por un dulce: "tikvenik", un sabroso pastel dulce de hojaldre que se toma de postre o merienda.



No me he equivocado con esta elección, un dulce suave, nada empalagoso pero contundente. Con estas cantidades sale un "tikvenik"  grande, muy grande, creo que con la mitad de los ingredientes, a no ser que sea para una reunión familiar, sería suficiente.

Lo mejor, súper fácil y divertido de hacer.

Ingredientes:

- 500g de masa filo
- 800g de calabaza
- 200g de azúcar
- 150g de nueces
- Canela
- Aceite de girasol

He picado la calabaza en el procesador.




He añadido el azúcar, las nueces y la canela y he vuelto a dar un picado suave que también me sirve para mezclar bien los ingredientes.



Las hojas de masa filo las reparto en cuatro partes.



Cada parte la extiendo sobre la encimera y la voy mojando con el aceite de girasol. Para esto he utilizado las manos, bien limpias, pero mucho más practico que un pincel. Reparto por toda la superficie la cuarta parte del relleno y enrollo con cuidado para que la filo no se rompa demasiado, aunque tampoco creo que importe demasiado. Hago una espiral y la coloco en el centro del molde.





Repito lo mismo con el resto de masa y relleno. Coloco cada parte en el molde, una a continuación de otra, hasta terminar la espiral que cubre todo el molde.



He puesto el horno a 185° y ha estado casi una hora, hasta que estaba bien dorada y crujiente.

He utilizado un molde desmontable, lo que ha facilitado pasar el dulce a una fuente.



Cuando estaba completamente fría he cubierto toda la superficie con azúcar glas.



Repito, deliciosa, nada empalagosa pero contundente, y cunde tanto que es perfecta para una reunión familiar o de amigos.

Y... ¿donde nos llevara la "C" de la mano de Concha en su Cocina y Aficiones?



14 de mayo de 2014

Paté de caza


Las judías con liebre me encantan. La liebre encebollada, una delicia. Sí, esto está muy bien, pero sólo me gusta a mí y claro, las consecuencias pueden ser obelix-cas para mi esbelto cuerpo...

Pero un paté, sí, eso podía ser perfecto. Gusta a casi todos y si además no lleva hígado añadido. La mezcla será perfecta, de este modo ninguno de mis comensales hará ascos.

Pensado, preparado y hecho. El resultado ha sido brutal, lo juro, espectacular. No quiero pecar de soberbia, pero es la realidad.

He seguido unos criterios, quizás poco convencionales a la hora de la elaboración, pero no estaba dispuesta  a deshuesar en crudo ni la liebre, ni el conejo. La solución: cocer las dos piezas en agua enriquecida, simplemente, con laurel, pimienta, lo verde de dos puerros, un par de zanahorias y listo.

Ya cocidas, prescindir de los huesos fue coser y cantar. Ahora los demás ingredientes:

- 2 cebolletas
- 1 puerro
- la parte verde de las cebolletas
- 6 champiñones portobello
- aceite

Estos ingredientes troceados, y con el aceite necesario, los sofrío a fuego lento un buen rato.


Pongo en el procesador, o picadora, el sofrito, parte de su aceite y las carnes y añado: 2 huevos + 20 ml de nata líquida + 2 rebanadas de pan de molde + la ralladura  de una  naranja +  unos 6 granos de pimienta negra + una copita de vino de Oporto y unos 100g de tocino con veta ya cocido.


Y a triturar ¿cuánto? Al gusto. El mío, bien triturado.

Sólo falta preparar el recipiente. Un molde para cake cristal, esto no es indispensable, en mi caso es el más grande que tengo y aún así me dio para hacer otro más chiquito.

Con lonchas de bacón cubro toda la superficie del molde ¿cuántas lonchas? dependerá del tamaño del molde.

Sólo falta volcar la mezcla dentro del molde y cubrir la superficie con más lonchas de bacón.

El horno ya estará a 180°.

Pongo el molde dentro de otro recipiente con agua para que cueza al baño María hasta que esté bien cuajado.

El tiempo, como siempre, dependerá de cada horno, pero no será demasiado ya que las carnes están cocidas. Éste ha estado unos 30`.

Fuera del horno dejo que enfríe antes de meterlo al frigo donde estará unas 24 horas con algún peso encima. Yo he utilizado un brick de leche.


Sólo falta desmoldar y servir acompañado con un buen pan, de masa madre es ideal, además de  pan tostado, cualquiera de los dos son una compañía perfecta.


Para el que le gusten los contrastes, una mermelada de mandarina con arándanos y anís que aporta un saborcillo muy, pero que muy especial.

Espero que os guste.

7 de mayo de 2014

Judiones con pulpo

Un plato tan sencillo que poco hay que contar. Buenos ingredientes, mucho cariño y lo más importante ¡a disfrutar en la mesa!


Ingredientes:

- 250g de judiones de la Granja
- 2 zanahorias
- Dos cebolletas: la parte verde, en buen estado
- 1 hoja de laurel
- Pulpo
- Pimentón dulce
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal

Huelga decir que los judiones pasaron, algo más de toda la noche, unas 12 horas, en su baño de agua. Eso sí, fría, totalmente fría.

A la mañana siguiente los puse a cocer con las 2 zanahorias, la parte verde de las cebolletas y la hoja de laurel.

Casi al final de su cocción añadí la sal.

Trituré las verduras y las incorporé a la cazuela, moviendo para que se mezclaran bien pero sin que se rompieran los judiones.

Ya está hecho lo más difícil, ahora a lo complicado.

Pulpo, aceite, sal y pimentón.

Una sartén al fuego y en ella un poco de aceite, cuando empieza a humear añado el pulpo que salteo hasta que está bien tostado.

Retiro el pulpo y lo corto en rodajas. Sobre el aceite caliente añado una cucharita de pimentón, unas vueltas y listo para recibir esas bonitas rodajas.

Otra vez los judiones al fuego y sobre ellos vuelco el pulpo con su aceite, unas vueltas, dar un pequeño hervor para que se hagan amigos y ahora sí que sí, a disfrutar.


Es un plato de lo más sencillo, tanto que casi da vergüenza publicarlo, pero estaba tan rico...

2 de mayo de 2014

Buñuelos de calabacín con patatas


Gracias a este #retocanalcocina he descubierto lo que cunden 5€.


Si quieres ver y valorar esta receta en canal cocina, estaré encantada y agradecida.
Poco dinero, mucho rico y apetecible en un plato, o mejor dicho, en cuatro y sin que nadie se quede con hambre al levantarse de la mesa.

¿Qué ha sido lo más complicado? Sin duda alguna hacer los cálculos de cuánto cuesta un diente de ajo, un calabacín, un puerro, etc.

Y ésta es la lista de la compra:

- 430g de calabacin   0,77€
- 80g de puerros   0,20€
- 1 diente de ajo 5g    0,04€
- 40g de harina   0,55€
- 2 huevos   0,30€
- 5g de sal   0,05€
- 2,5g de levadura en polvo   0,07€
- 4 rebanadas de pan de molde   0,43€
- 500g de patatas   0,50€
- 90ml de aceite   0,36€
- 10g de perejil  0,01€
- 6g de jengibre   0,04€

TOTAL = 3,32€

Calabacín, puerro, jengibre y diente de ajo se van juntos al procesador de alimentos. Allí un poco de baile, lento, tan sólo quiero que todos se piquen lo justo, sin hacerse puré.


En una sartén con un poco de aceite dejo que se sofrían a fuego lento   pero bien sofrito.

Ya sofrito dejo que escurran bien cualquier resto de aceite dentro de un colador.

Mientras, bato los huevos junto con la harina, la levadura y una pizca de sal. Incorporo el sofrito, mezclo y compruebo la textura de la pasta. Dejo reposar.


Mientras, pelo, pico y frío las patatas, porque el cesto de pan ya está preparado.

El horno caliente a 180º.

Tan sólo he aplastado las rebanadas de pan con el rodillo, lo he cortado como si fuera a hacer un molinillo de viento y los he colocado dentro de un molde para tartaletas. En el horno han pasado unos minutos hasta que han cogido un bonito color dorado.



En una sartén con aceite caliente, voy dejando caer cucharadas de la pasta hasta que estén bien fritas y con moreno Cancúm.

Retiro del fuego y dejo que escurran sobre papel de cocina.

Sólo queda servir.

Cestillo con patatas fritas y media docena de buñuelos por cabeza.


Sencillamente deliciosos, y aunque parezca imposible cuesta menos de 5€.

Como siempre, espero que os guste.